“Aunque todos pensemos lo mismo, no hacemos las cosas de la misma forma”.
Hoy en día nadie cuestiona el valor de los insectos polinizadores, como productores de biodiversidad en nuestro entorno. ¿Pero qué tienen que ver las abejas con los osos o los urogallos?
La desaparición de las abejas en su estado silvestre, y el abandono de las explotaciones apícolas tradicionales, coincide con la pérdida de productividad en los ecosistemas de montaña en los que habita el oso pardo, aumentando de forma simultánea, los ataques de esta especie a los colmenares.
La mayoría de los vegetales pueden multiplicarse de forma vegetativa, pero sin reproducción sexual, no tendría lugar la producción de frutos y semillas. Las flores albergan los órganos reproductores, y al proceso de fecundación se le denomina “polinización”.
En su continuo periplo en busca de alimento, las abejas recogen y dispersan de forma involuntaria el polen, convirtiéndose en el eslabón esencial de la producción de frutos, en más del 80% de nuestras plantas con flores, junto con otros insectos como abejorros, mariposas, moscas o escarabajos.
El MANEJO APICOLA puede ser una herramienta natural, económica y efectiva para aumentar la producción de frutos silvestres como el arándano; recurso vital para el urogallo cantábrico a lo largo de todo su ciclo anual, y del oso pardo durante la fructificación.
El PROYECTO REMA, "Restauración de Ecosistemas de Montaña mediante manejo Apícola", está siendo ejecutado por el FAPAS, en la comarca cántabra de la Liébana, en colaboración con la FUNDACION BANCO SANTANDER, dentro del apartado de sostenibilidad y restauración de espacios naturales.
Todos los APICULTORES saben que la floración está íntimamente relacionada con el ir y venir de las abejas, y que de ello depende en última instancia, la producción de miel, cera y propóleos de sus colmenas.
La desaparición de las ABEJAS, puede provocar un serio problema en el mantenimiento de los ECOSISTEMAS, ya que si las plantas dejan de producir FRUTOS, muchas especies de aves y mamíferos (entre ellos el OSO y el UROGALLO), dejarán de tener a su disposición, una gran variabilidad de recursos alimenticios.
El PROYECTO REMA financia los costes de contratar a 10 APICULTORES DE MONTAÑA, por el trabajo polinizador de sus abejas, durante el momento óptimo de floración del arándano, en puntos estratégicos de la montaña de la Liébana, donde todavía viven osos y urogallos.
Para conseguir resultados óptimos de polinización, los asentamientos del PROYECTO REMA deben estar activas al comienzo de la floración de las arandaneras.
Dependiendo de la altitud y orientación de las localizaciones, este fenómeno tiene lugar entre los meses de abril y junio.
El FAPIMOVIL es un remolque diseñado especialmente para facilitar el traslado y manejo de las abejas, aprovechando los óptimos de floración en la Cordillera. Además va acompañado de un sistema eléctrico de protección que previene los ataques del oso a las colmenas.
Desde siempre, la práctica de la apicultura en territorios oseros, ha estado ligada a todo tipo de construcciones o métodos disuasorios, capaces de evitar o resistir los temidos ataques del insistente oso a las colmenas.
Los “CORTINES” son construcciones de planta circular con altos muros de piedra, que están presentes en algunas zonas del occidente asturiano.
El interior del cortín se adapta a los desniveles del terreno, y las terrazas se aprovechan para colocar los “truébanos” (colmenas tradicionales fabricadas con troncos huecos).
Desgraciadamente, las colmenas del FAPAS también sufren los ataques del oso, y nuestros sistemas de protección no siempre funcionan como "inexpugnables cortines".
Nuestro último invento en COLMENAS PARA LA BIODIVERSIDAD, son estos “Truébanos de PVC” protegidos por un entramado de tetracero. Así mantenemos a salvo el suministro de enjambres para polinizar , y la miel puede ser consumida por los osos…
LA ABEJA, el principal polinizador del medio natural, ha pasado a depender totalmente del hombre para sobrevivir, ya que los tratamientos fitosanitarios son imposibles de aplicar en poblaciones silvestres, fuera de la colmena.
El FAPAS ha realizado, en colaboración con diferentes instituciones, varios estudios científicos destinados a cuantificar y promover el papel de la abeja melífera como agente polinizador del medio natural.
Aunque Lo pequeño suele pasar más inadvertido, no por ello es menos importante.
La desaparición de las abejas en estado silvestre, puede suponer una situación de crisis ecológica, de mucha más envergadura que la posible pérdida de especies tan emblemáticas como el oso o el urogallo.